El gorila invisible: por qué mirar no es lo mismo que ver
El experimento del gorila que cruza una escena mientras cuentas pases de balón es ya un clásico, y por buena razón: la mitad de la gente no lo ve. Demuestra que la atención es un foco estrecho y que fuera de él estamos funcionalmente ciegos. La entrada conecta con implicaciones serias, desde accidentes de tráfico hasta errores médicos. Uno de esos hallazgos que, una vez conocido, no se olvida.
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LPLucía PratConexiones
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Ir de A a B muestra cómo ejemplos llamativos —un experimento que revela ceguera atencional y una anécdota mediática sobre la pasividad colectiva— pueden fijar intuiciones persistentes; la comparación obliga a separar fenómenos empíricos robustos de relatos exagerados o erróneos.»
LPLucía PratEl mito de los 38 testigos: qué queda del efecto espectadorArtículo
«Te lleva del fallo puntual de la atención (no ver al gorila) a la falla más amplia de nuestra representación visual (no notar cambios o sustituciones), mostrando cómo el cerebro rellena e interpreta la escena y por qué eso genera errores con consecuencias reales.»
LPLucía Prat
No viste al gorila ni el cambio de persona: los agujeros de tu atenciónArtículo