Dos siglos de crecimiento en gráficos que deberían enseñarse antes que opinar
La página reúne las series largas —PIB por persona desde 1820, la 'vara de hockey' del bienestar— con los datos descargables y las fuentes a la vista. La uso como vacuna doble: contra el catastrofismo que ignora cuánto ha mejorado la vida material, y contra el triunfalismo que olvida lo reciente y desigual que es esa mejora. Los ejes de los gráficos son honestos, cosa rara.
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JSJorge SalaverríaConexiones
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Te permite comprobar una afirmación reciente con series comparables y, acto seguido, situarla en un horizonte secular: el Banco Mundial muestra quiénes y cuándo cambian desde los años 60; las series desde 1820 muestran si esos cambios son excepcionales, recientes o parte de una larga divergencia.»
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«B aporta el marco histórico del crecimiento per cápita (1820–hoy) que explica la compresión entre países; A muestra que ese progreso se repartió de forma desigual dentro de países. Juntas permiten distinguir cambio de nivel (bienestar agregado) de cambio en la distribución.»
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«Permite leer conjuntamente capital humano y bienestar material: ver cuándo y dónde el crecimiento económico y la alfabetización se sincronizan, divergen o retroceden, y así desmontar relatos triunfalistas o catastrofistas mostrando timing, desigualdad y reversibilidad del progreso.»
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«Ir de A a B contextualiza la tesis de Sen: los gráficos de crecimiento muestran que la escasez absoluta cayó en dos siglos, de modo que las hambrunas señaladas en A se entienden mejor como fallos políticos y distributivos, no como falta de producción.»
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