La estudiante que oyó latir una estrella y no le dieron el Nobel
En 1967 Jocelyn Bell Burnell detectó una señal tan regular que bromearon con llamarla 'hombrecillos verdes'. Era un púlsar: una estrella de neutrones girando cientos de veces por segundo. El Nobel fue para su supervisor, no para ella, y esta entrada es una buena puerta a esa injusticia y a la física alucinante de un objeto que cabe en una ciudad pero pesa como el Sol.
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AFAna FerrerConexiones
Trazadas y explicadas por personas: la razón es lo que las hace valiosas.
«Conectar A con B permite seguir la cadena vital del cosmos: un púlsar es el cadáver de una supernova, y esas explosiones son las fábricas que forjaron el calcio y el hierro de nuestros huesos y sangre, uniendo la física extrema del objeto compacto con la genealogía química de la vida.»
AFAna Ferrer
Estamos hechos de los restos de estrellas que estallaronArtículo«Ambas fichas muestran el mismo mecanismo: señales diminutas —el bip del Sputnik y el pulso del púlsar— que provocaron consecuencias gigantescas; una reconfiguró la política y la inversión científica, la otra revolucionó la astrofísica y expone una injusticia en el reconocimiento científico.»
AFAna Ferrer
Una esfera con pitidos que abrió la carrera espacial en 1957Artículo